Evidentemente desde un punto de vista climatológico, es una estación en la que hace frío, así es que gorro, orejeras, bufandas, abrigos ... son medios habituales de lucha contra las bajas temperaturas.
Biológicamente es una época hecha para la letargia. Días cortos y noches largas invitan al recogimiento.
Patológicamente es una estación donde predominan las infecciones. Especialmente de origen vírico:catarro común, gripe, bronquitis ... Pero también se dan cuadros
de origen bacteriano como las neumonías. De ahí la importancia
de que nuestras defensas estén bien preparadas para combatir
a todos los "bichos" que andan sueltos en invierno.
Hay un aspecto en el que el invierno y el verano tienen mucha similitud en la piel, los efectos nocivos sobre ella son idénticos tanto en invierno como en verano. Dermatológicamente hablando, el invierno (el frió) lo que hace es deshidratar nuestra piel pudiendo llegar a quemarla.
En invierno debemos centrar la protección en las escasas zonas que no llevamos cubiertas. Especialmente el rostro y las manos.
